En tiempos de coyunturas y números justos, la lupa de la recaudación por parte de la Agencia Tributaria es mayor. Para quienes no lo sabían y partiendo de que el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, o comúnmente conocido como ITP, es un impuesto autonómico que “invita” a todo inquilino a que lo abone a las arcas del Estado.

La falta de reclamación de este pago se debe en gran medida al desconocimiento del mismo y la falta de información existente en la administración de todos aquellos contratos de alquiler celebrados entre particulares. Ello es porque persiste el error de muchos arrendadores y arrendatarios de formalizar contratos partiendo de modelos descargados de la Red, que cuanto menos son “vagos”.

A su vez, las diferentes Comunidades Autónomas han venido enviando diferentes cartas informativas poniendo en conocimiento de los arrendatarios la existencia y obligatoriedad de este impuesto. Por ello, desde Labe Abogados les invitamos a conocer un poco más este tributo para algunos aún desconocido.

¿A quién afecta este “nuevo” impuesto?

Están sometidos a este tributo, los contratos de arrendamiento y los de subarriendo, siendo el responsable de su pago, el inquilino o arrendatario, y en caso de que estos no hagan frente al pago, el arrendador será responsable subsidiario.

¿Cuánto tiempo tengo para pagar el impuesto?

El pago de este impuesto, que deberá realizarse en un plazo de 30 días desde la firma del contrato de arrendamiento siendo base para su cálculo la duración del contrato de alquiler.

¿Cómo pago el impuesto?

Podrá hacerlo a través de la propia web de la Comunidad Autónoma en la que resida, a través del Portal de Vivienda.

¿Pero cuánto me puedo deducir?

Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, los inquilinos menores de 35 años que cumplan una serie de requisitos, aún se pueden deducir el 20%, con un máximo de 840 euros, de las cantidades que hayan satisfecho durante un periodo impositivo por el arrendamiento de su vivienda habitual.