Las start up se presentan como una nueva forma de negocio, un modelo  diferente y práctico basado en ideas innovadoras y singulares que otorgan un mayor valor a las personas frente a las inversiones económicas, generalmente de escasa cuantía al principio. Sin embargo, pese a sus peculiaridades, como cualquier otra empresa debe cumplir ciertos requisitos legales que a menudo se olvidan, lo que puede ocasionar perjuicios muy graves e impedir el buen desarrollo de nuestro negocio.

Para tratar de que esto no suceda y prevenir posibles consecuencias negativas para nuestra empresa, es importante reflexionar sobre estos aspectos y, en el futuro, actuar en consecuencia con lo acordado al inicio.

 

1479150617_f0f2¿Qué forma jurídica necesitamos para crear una start up? ¿Cómo pretendemos operar?

No sólo es importante saber cómo vamos a dirigir y desarrollar nuestra idea sino que lo es aún más saber desde que forma jurídica o a través de que personalidad  jurídica vamos a operar, es decir, valorar la idea de constituir una sociedad mercantil, pudiendo ser una sociedad anónima o limitada o simplemente emprender como empresario individual.

En este sentido lo más aconsejable es constituir una sociedad limitada, no sólo a fin de acotar cualquier tipo de responsabilidad impidiendo así que perjudique a nuestro patrimonio personal sino, y sobre todo, por la reducida cantidad inicial que necesita para su constitución, bastando con disponer en el momento de la misma con 3.000 euros como capital social.

 

start up¿Pacto social sí? ¿Pacto social no?

El pacto social es algo que para muchos o suena raro o carece de importancia. Sin embargo para empresas de estas características, en las que la mayor parte del activo es intangible, es esencial fijar las líneas de actuación y dejar claro de manera concisa y patente las intenciones, derechos y obligaciones de cada uno de los socios. Es por eso, por lo que este pacto no sólo es aconsejable sino que se estima como imprescindible a fin de evitar problemas o situaciones, que con total seguridad, irán surgiendo a lo largo de la vida de nuestra start  up.

En este sentido, este tipo de pactos se configura como el cauce legal oportuno para recoger las declaraciones y manifestaciones de los integrantes.

 

start up¿Y esto para qué nos sirve?

Para regular multitud de derechos y otorgar a todos los integrantes una serie de garantías que de otro modo no existirían.

Con el propósito de ofrecer una mayor ilustración, se muestra un ejemplo de situaciones que se dan en el entorno de las start-up con bastante frecuencia.

Una start up conformada por tres socios que desarrolla sus actividades bajo el amparo de una sociedad mercantil, debidamente constituida, tras dos años desde su constitución. Uno de los socios decide vender sus acciones o participaciones sociales a un tercero.

En un supuesto como este, la consecuencia de esta acción dependerá en gran medida de la existencia previa de un pacto social y de las cláusulas que se hayan recogido. Así, si se ha sido precavido y se han añadido cláusulas que regulen los derechos de venta/compraventa, el resultado será totalmente distinto al caso opuesto.

  • Sin cláusulas: el socio que quiere vender a ese tercero lo podrá hacer sin impedimento alguno y los otros dos socios se verán obligados a  compartir su creación con el tercero, sin que ello le reporte beneficio alguno.
  • Con la cláusula tag along: el socio que quiere vender deberá informar a los demás socios y compartir al comprador con ellos si así dispusieran, de tal manera que todos venderán un porcentaje de sus acciones, que será calculado proporcionalmente, atendiendo a las acciones o participaciones que posea cada uno. De esta manera todos los socios  son partícipes y se ven recompensados por la compra efectuada por el tercero.

Existen multitud de cláusulas que suelen incluirse en estos pactos, como la antes mencionada, o las cláusulas de permanencia, que ayudan a prever posibles contingencias en las start-up.

Una vez hemos constituido la sociedad y plasmado de forma fehaciente el trazado de nuestra start-up y las intenciones de nuestros socios es momento de valorar más aspectos que tienen incidencia legal y que se fundamentan en la necesidad de proteger lo más importante de estas empresas, los activos inmateriales.

 

1484171073_f00c¿Nos compensa registrar nuestro nombre comercial o la marca? ¿Son lo mismo?

Lo primero que debe señalarse es que son dos cosas totalmente diferentes que no pueden confundirse, ya que el nombre comercial sirve para diferencial a la start-up en cuestión, mientras que la marca individualiza a un producto.

Desde Grupo LaBE aconsejamos registrar siempre ambos términos, tanto el nombre de la empresa como el de los productos. Primero porque los costes de las inscripciones son reducidos pero, sobre todo, porque estas inscripciones evitan a largo plazo multitud de problemas como la confusión con otros competidores o el aprovechamiento de los mismos, ya que si no consta inscripción alguna nada les impide lucrarse de las marcas que la start-up ha creado.

En este sentido debe destacarse que  una marca registrada es un bien inmaterial que pasa a formar parte del patrimonio de la empresa, con el valor añadido que eso conlleva.

 

1482277211_copyright¿Y la propiedad intelectual? ¿Se registra?

Depende, antes de adentrarse en este paso es necesario valorar la identidad de los productos con los que comerciará la start-up; si son productos que dimanan de una idea propia o bien son la interpretación de un concepto asentado en nuestra sociedad. Si tu start-up se basa en eso, en una idea innovadora, lo más importante y lo primero que deberías hacer es inscribirla en el registro de la propiedad intelectual, a efectos de que sea otro el que se lucre.

Además, sin duda alguna la idea en cuestión será el mayor activo de la empresa, por lo que conviene asegurarla por todos los medios.

Además, en el momento de la constitución debes valorar cómo pretendes incidir en el mercado, es decir, cómo deseas captar y fidelizar clientes, puesto que si has pensado en formas de comunicación periódicas con clientes potenciales como newsletter, tratarás con datos que reciben la calificación de datos personales y esto conlleva, a mayores, una serie de requisitos legales que no pueden desconocerse. Así la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos obliga a inscribir ante la Agencia Española de Protección de Datos un fichero en el que se indiquen los datos identificativos que se recogerán y cuál es su fin y por supuesto a usar sólo aquellos datos personales que se hayan adquirido de forma lícita, es decir, a través del consentimiento personal del interesado.

 

1479158853_f046Un último aspecto legal a tener en cuenta:

El mundo de las tecnologías como forma de expansión comercial. Este e-commerce se configura como una nueva ventana de las empresas que no sólo propicia el crecimiento de los ingresos sino que reduce costes en la medida en la que se evitan gastos como los de local o personal. Sin embargo, pese a los innumerables beneficios que puede aportar usar internet como vía de crecimiento para un negocio, también exige una serie de requisitos legales.

 

sociedad¿Consideras internet como una extensión de tu negocio?

En este caso te aconsejamos que leas nuestro artículo Requisitos legales del uso de internet en tu empresa

En definitiva, tener una buena idea es el comienzo para labrarse un buen futuro, sin embargo pese a que una start-up se asienta sobre una innovadora, sencilla y fuera de lo común, deben tenerse en cuenta estos aspectos legales, que aunque no suponen un gran esfuerzo, su incumplimiento puede llevarnos a incurrir en ilegalidades, con las consiguientes responsabilidades que ello conlleva. Sin duda alguna, la mejor solución es contar con un asesor legal desde el principio, a fin de evitar problemas innecesarios y sortear cualquier dificultad que pueda surgir en el desarrollo de nuestra idea. Por ello no dudes de contactar con nosotros sin ningún tipo de compromiso.