Con la llegada de la crisis y la imposibilidad para muchos españoles de encontrar un trabajo que se adecúe a sus necesidades, son muchos los que se han planteado emprender y montar su propio negocio como autónomos. Ante esta circunstancia, es importante conocer las principales diferencias entre trabajadores asalariados y autónomos.

 

1484171581_leanpubAproximación al concepto de autónomo y de asalariado

Por una parte, podemos hablar de trabajadores por cuenta ajena o asalariados cuando un trabajador se encuentra vinculado a su empresa a través de un contrato de trabajo, en virtud del cual recibe un salario cada mes como contraprestación de la actividad laboral que lleva a cabo, encontrándose además en régimen de dependencia respecto de su empleador.

Sin embargo, se considerarán trabajadores por cuenta propia, autónomos o freelance a aquellos sujetos que realicen una actividad económica, de forma habitual, personal y directa a título lucrativo, sin sujeción a contrato de trabajo, aunque utilicen el servicio remunerado de otras personas para llevar a cabo su actividad.

Una vez introducido el concepto de una y otra figura, pasaremos a detallar las principales diferencias que existen, en función del ámbito que comparemos, entre autónomos y asalariados.

 

1484861681_truckDiferencias en materia laboral

En primer lugar, la doctrina y la jurisprudencia han ido fijando los requisitos básicos determinantes para poder hablar de relación laboral y, por ende, de trabajadores asalariados:

  • Régimen de dependencia, subordinación o incardinación en el ámbito organizativo y directivo de la empresa: el trabajador no tiene capacidad alguna de decisión sobre los aspectos que le vinculan a la empresa, quedando, además, sometido a las directrices de su empleador. Empleador que, además, será el encargado de proporcionarle todo lo necesario para que éste pueda desarrollar su actividad.
  • Ajenidad de la prestación de los servicios: los servicios se realizan para un tercero (“por cuenta ajena”), es decir, su empresario y no para el propio beneficio del trabajador.
  • Retribución fija: el trabajador percibe, como consecuencia de la prestación que efectúa, una retribución. Retribución que, además, se encuentra pactada en su contrato de trabajo y que reviste de carácter inalterable hasta que ambas partes decidan, de mutuo acuerdo, modificar su importe.
  • Voluntariedad: el trabajador desarrolla su actividad profesional de manera libre y por decisión propia, no pudiendo ser impuesta coactivamente.
  • Carácter personalísimo de la prestación: el trabajador no puede ser sustituido en la prestación de los servicios para los que fue contratado, salvo contadas excepciones.
  • Responsabilidad limitada.

Por el contrario, para el caso de los autónomos no rigen estas características, puesto que se trata de un ejercicio de la actividad profesional completamente distinto:

  • Régimen de libertad e independencia: desarrollan su actividad profesional sin estar sometidos a las directrices de nadie, guiándose por criterios propios, tomando sus propias decisiones y encargándose ellos mismos de la gestión y administración del negocio.
  • Por su propia cuenta: los autónomos poseen el control total de la empresa, recayendo sobre éstos en solitario la necesidad de dotarse de todo el material y soporte necesarios para poder desarrollar eficientemente su actividad, así como de hacer frente a los gastos y a las inversiones.
  • En su propio beneficio: lo que el autónomo logre en el desempeño de su actividad redundará en su propio beneficio, no debiendo responder ante nadie y siendo el único favorecido de ello.
  • Asunción de los riesgos del negocio: los resultados que se obtengan de la actividad realizada por el autónomo serán asumidos íntegramente por éste, tanto si son prósperos como si no.
  • Retribución variable: como el autónomo es el único responsable de los resultados del negocio y, además, el único que responde de ello, el dinero que perciba cada mes como salario variará en función de los beneficios o pérdidas que se deriven del negocio.
  • Responsabilidad ilimitada: los autónomos responderán con todo su patrimonio, personal y empresarial, ya sea presente o futuro, de las obligaciones que contraigan.

 

1484861567_f0f0Diferencias en materia de Seguridad Social

Igualmente, encontramos diferencias entre la Seguridad Social de los autónomos y la de los trabajadores asalariados.

  • Abono de la cotización a la Seguridad Social: los trabajadores asalariados comparten esta cuota con el empresario que les contrata, que se hace cargo del pago de una parte de la misma y, además, dicha cuota se calcula progresivamente en función del salario que perciba el trabajador. Por el contrario, para el caso de los autónomos, estos han de hacer frente a su cuota de forma íntegra y no progresiva.
  • Pensión por jubilación: se calcula a partir de la base de cotización durante la vida activa del trabajador. Así, mientras que los asalariados pagan a la Seguridad Social en base a sus ingresos, los trabajadores del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) tienen libertad para elegir su base de cotización a la Seguridad Social, existiendo unos máximos y mínimos, de la cual dependerá la cuantía de su pensión.
  • Baja por enfermedad: los asalariados perciben un subsidio diario que cubre la pérdida de rentas mientras que el trabajador se encuentre temporalmente imposibilitado para trabajar, y reciben asistencia sanitaria de la Seguridad Social como consecuencia de enfermedad común o profesional y accidente. En cambio, la prestación mínima de los autónomos sólo cubre si éste contrae una enfermedad común, debiendo aumentar la cotización a la Seguridad Social para que le cubra también las enfermedades profesionales y accidentes, todo ello sumado a la circunstancia de que, además, deja de percibir ingresos al tiempo que ha de seguir haciendo frente a sus gastos.
  • Paro: si el trabajador por cuenta ajena se queda en paro porque le despiden tendrá derecho al paro y, como norma general, a percibir una indemnización (que variará en función de las circunstancias que hayan dado lugar al despido). Sin embargo, para el caso de los autónomos la situación se complica puesto que, para que puedan cerrar su negocio por resultados económicos adversos, necesita cumplir unos mínimos relativos al porcentaje de pérdidas y al periodo de cotización, no correspondiéndole indemnización en ningún caso, aunque sí tendrá derecho a cobrar el paro, sometido igualmente a condiciones.

 

1484861462_scissorsDiferencias en materia de impuestos

Más allá de las diferencias en materia laboral y de Seguridad Social, encontramos variaciones, también, entre la tributación de los autónomos y los asalariados.

  • Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF): la principal discrepancia entre la declaración de la renta de los autónomos respecto de la que realizan los asalariados reside en la calificación de sus rentas. Así, mientras el autónomo tributa en concepto de Rendimientos de Actividades Económicas por los ingresos que obtiene como consecuencia del desarrollo de su propia actividad, el trabajador asalariado tributará por el salario que perciba a modo de contraprestación por su trabajo personal como Rendimientos del Trabajo.

En este sentido, la Ley 35/2006, de 28 de noviembre (en adelante, Ley del IRPF) regula los Rendimientos de Actividades Económicas en los artículos 27 a 32 y los define como “aquellos que, procediendo del trabajo personal y del capital conjuntamente, o de uno solo de estos factores, supongan por parte del contribuyente la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.”

Por otra parte, los artículos 17 a 20 de la Ley del IRPF contemplan la figura de los Rendimientos del Trabajo, atribuyendo tal carácter a “todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven, directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas”.

Otro aspecto a tener en cuenta con relación a este impuesto es que, aunque los asalariados tienen derecho a obtener un borrador de su declaración de la renta, los autónomos carecen de tal derecho al no disponer Hacienda de datos suficientes acerca de sus ingresos y gastos para ello.

 

En último lugar, con relación a este impuesto es importante hablar de los siguientes Modelos de Hacienda a los que quedará obligado a presentar el autónomo, no así el asalariado

Modelo 111: modelo de liquidación trimestral a través del cual los autónomos declaran las retenciones practicadas en las nóminas o finiquitos de sus trabajadores así como en las facturas de profesionales independientes.

Instrucciones acerca de la cumplimentación del Modelo 111 y de su forma de presentación

Modelo 115: modelo trimestral, obligatorio para autónomos y empresas, por el que se declaran las retenciones practicadas en el alquiler del local u oficina en donde se desarrolle la actividad económica.

Instrucciones para la presentación del Modelo 115

Modelo 130: modelo de carácter trimestral relativo a los pagos fraccionados del IRPF, el cual estarán obligados a presentar todos aquellos que realicen una actividad económica en estimación directa, de forma personal, o como  socios de comunidades de bienes o de sociedades civiles (siempre que estas últimas tributen en el IRPF y no en el Impuesto sobre Sociedades).

De esta manera la obligación únicamente afectará a los autónomos, no así a los asalariados, siempre que menos del 70% de los ingresos que obtengan, y que tengan su origen en su actividad profesional, hubieran tenido retención del IVA, IRPF o ingreso a cuenta.

Instrucciones para la cumplimentación del Modelo 130

  • Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA): el trabajador por cuenta ajena no se encuentra obligado a presentar el IVA como consecuencia del ejercicio de su actividad laboral, si bien, el autónomo, al igual que las empresas, sí que está obligado a proporcionar a Hacienda el importe de IVA que ha soportado y el que ha repercutido en el ejercicio de su actividad económica.

 

Pero: ¿qué es el IVA soportado? ¿Y el IVA repercutido?

El primero (IVA soportado) hace referencia al IVA que el autónomo ha tenido que pagar en sus compras o prestaciones de servicios, mientras que el segundo, (IVA repercutido), es el IVA que ha cobrado el autónomo por la prestación de sus servicios.

Otro aspecto importante a tener en cuenta en este punto es el relativo a los gastos deducibles. Como es lógico, el trabajador asalariado no podrá deducirse ningún gasto derivado de su relación laboral, sin embargo, el autónomo sí que podrá beneficiarse de deducciones en algunos (no todos) de los gastos en los que incurra.

En concreto, la ley concede la deducibilidad a los gastos que se refieran a alguna de las operaciones citadas en los artículos 92 y 94 de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre (en adelante, Ley del IVA) que “afecten, directa y exclusivamente, a su actividad empresarial o profesional”, siempre y cuando no se trate de bienes y/o servicios recogidos en el artículo 96 de Ley del IVA y que, además, cumplan con las siguientes premisas:

  • Que estén vinculados a la actividad económica desarrollada por el autónomo/trabajador por cuenta propia.
  • Que se justifiquen a través de facturas u otros documentos acreditativos. No siendo suficiente a estos efectos un mero ticket o un albarán de entrega.
  • Que se encuentren registrados en la contabilidad o en los libros-registro del autónomo.

En último lugar, con relación al IVA es importante hablar de los siguientes Modelos de Hacienda:

Modelo 303: modelo de carácter trimestral mediante el que se declaran tanto el importe de IVA soportado como el importe de IVA repercutido del contribuyente, autónomo en nuestro caso.

Como el IVA es un impuesto neutral, es decir, que no puede suponer un gasto para el empresario, quien realmente debe soportar su carga impositiva es el consumidor final. Este hecho se traduce en que el autónomo deberá restar el IVA que ha pagado al IVA que ha percibido (IVA repercutido – IVA soportado) y el resultado de tal operación será el importe que éste tendrá que ingresar a Hacienda a través del Modelo 303.

Instrucciones para de la cumplimentación del Modelo 303

Modelo 390: modelo anual informativo de autoliquidación del IVA en el que se recogen los datos de IVA soportado y de IVA repercutido durante todo el año, es decir, es un compendio de la información contenida en los Modelos 303 de ese año.

Instrucciones para la cumplimentación y presentación del Modelo 390

 

sociedadPor todo ello, teniendo en cuenta los factores y variables analizados a lo largo de este artículo, podemos concluir que la elección de trabajar como asalariado para una empresa o de constituirse como autónomo debe estar condicionada a las circunstancias personales y profesionales que tenga cada persona. No se trata, por tanto, de abogar por una u otra figura para el 100% de los casos, sino de entender qué implica cada una de ellas y, valorando todos los aspectos y ámbitos que les afectan, escoger la que mejor se adapte a nuestras necesidades y aspiraciones personales y profesionales.

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