La guarda y custodia de los hijos menores tras el divorcio o separación de una pareja, ha supuesto siempre un tema más que controvertido dentro de nuestra sociedad.

Tal critica, o al menos así lo ha hecho manifiesto la gran parte de la población, se debe a que a menudo el hijo menor común, permanecía con la madre, instaurándose un régimen de visitas a favor de la figura paterna, rechazando por tónica general, otra opción posible o al menos diferente.

Fruto de esta disparidad de supuestos individualizados y, tras el clamor popular que insistía en dotar a los padres del derecho de guardia y custodia, ha ocasionado que recientemente sentencias del Tribunal Supremo, en aras a delimitar y fijar adecuadamente un leitmotiv del sentimiento general de la población que veía en ciertos supuestos, situaciones cuanto menos injustas, haya fijado unos nuevos criterios jurisprudenciales con base al tenor literal del articulo legal que regula este tipo de situaciones.

No es óbice recordar que según datos del Instituto Nacional de Estadística en 2015, la mayoría de los hijos menores, permanecen en tanto a su desarrollo y educación se refiere, junto a su madre. Esto último ha sido la práctica generalizada, o al menos así lo ha sido hasta los últimos pronunciamientos judiciales.

Es preciso indicar que aunque hayan sido las sentencia de 30 de diciembre de 2015 y la de 11 de febrero de 2016 las que han marcado punto y aparte a esta práctica judicial común, esta tendencia de mejorar la educación de los menores sujetos a patria potestad otorgando la guarda y custodia compartida a los dos progenitores, tuvo sus primeros hitos renovadores a mediados de 2012.

Como bien dijimos antes ha sido desde los últimos pronunciamientos de nuestro Alto Tribunal en los que se la jurisprudencia innovadora se ha consolidado. En este sentido, la sentencia de 30 de diciembre de 2016 ha delimitado, cuanto menos acertadamente, la naturaleza de la patria potestad compartida que insta y configura el artículo 92 y siguientes de nuestro Código Civil como un artículo de aplicación general y no excepcional, tal y como se venía haciendo hasta ahora.

Tras este último pronunciamiento, los órganos judiciales deberán tener como primer punto de miras, el otorgar la guarda y custodia compartida para ambos progenitores, para que, y en palabras del propio Tribunal Supremo, “este tipo de sistema se considere normal e incluso deseable” y en cualquier caso “porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea”.

Aunque pareciese que con esta sentencia la custodia compartida es la regla general, que en su fondo lo es, su aplicación supone una exigencia de requisitos que en cualquier caso, no solo tendrán que ser probados por la parte interesada, sino que en cualquier caso, el juez conocedor del asunto, tomando como referencia lo dispuesto como jurisprudencia deberá en cualquier caso hacer motivar tanto la resolución permisiva como la denegatoria. Es evidente que la casuística ira conformando esta nueva tendencia jurisprudencial, pero una cosa esta clara, la custodia compartida entre ambos progenitores es la norma general, y no su atribución a un único progenitor.

Por ello, y si usted está interesado en hacer valer sus derechos como progenitor, deseando cambiar el régimen de guarda y custodia que actualmente ostenta considerando que el mismo es injusto o desequilibrado, póngase en contacto con nosotros bien vía correo electrónico a info@labeabogados.com, bien visitando nuestra página web www.labeabogados.com o a través de nuestro número de contacto +34 91 314 90 16.