Los bienes de consumo llevan aparejados una serie de derechos y deberes para el comprador y el vendedor, los cuáles adquieren especial importancia cuando el bien obtenido adolece de vicios o defectos ocultos. En este caso, nos encontraríamos ante un bien que la ley denomina “no conforme” con el contrato; siendo en ese momento cuando el consumidor pretenderá hacer uso de la garantía.
Pues bien, el derecho de garantía se aplica a todos los bienes de consumo, tanto de primera mano como de segunda mano, a excepción de ciertos bienes tales como el agua, el gas, electricidad, etc.
En relación a los productos de primera mano, el empresario habrá de responder por los defectos que se pongan de manifiesto en el producto y que supongan una disconformidad respecto a lo dispuesto en el contrato celebrado con el consumidor sobre las capacidades y características del producto, pero en ningún caso deberá responder cuando el producto se encuentre en mal estado como consecuencia de un mal uso por parte del consumidor.

El plazo en virtud del cual el empresario se ha de hacer cargo de la garantía según lo dispuesto en la Ley 1/2007, de 16 de noviembre, de Consumidores y Usuarios, es de 2 años desde que se produjo la compraventa y, como se ha expuesto, siempre que el defecto no se deba a un mal uso del producto por parte del consumidor, algo que habrá que atisbar el empresario realizando un examen del producto.
Ahora bien, aun debiéndose el defecto del producto a un mal uso por parte del consumidor, el empresario, solo estará obligado a dar cobertura y a cubrir con la garantía dicho daño si se encuentra dentro de los 6 primeros meses desde que se produjo la compraventa; pues en estos casos, dado el corto espacio temporal que ha transcurrido desde la compra, la ley entiende, en todo caso, que se trata de un defecto de origen del producto.

Sentado lo anterior, cabe ahora hacer algunas precisiones sobre el derecho de desistimiento, o  en otras palabras, el ejercicio del derecho de “devolución”, el cual también puede suscitar alguna polémica con los consumidores.
Se trata de un derecho que no tiene carácter obligatorio, de manera que si el empresario no considera conveniente según sus intereses o su política de empresa ofrecerlo a los consumidores, en términos generales, no tiene por qué reconocerlo salvo en ciertos supuestos en que la ley determina su existencia de manera imperativa.
El derecho de desistimiento o devolución es un derecho que tienen los consumidores para resolver el contrato suscrito con el empresario, sin necesidad de justificar su decisión y sin penalización de ninguna clase dentro del plazo establecido a tal efecto.

En relación a los supuestos que se mencionaban como obligatorios sobre el ejercicio de este derecho, encontramos las compraventas realizadas por internet y en general, cualesquiera que se realicen no encontrándose el comprador y el vendedor de manera simultánea en el mismo lugar.
Por lo que, salvo que nos encontremos en alguna de estas situaciones, contemplar el ejercicio del derecho de desistimiento será libre por parte del empresario y podrá decidir si lo establece o si no, y en caso afirmativo, en qué términos lo establece; siempre y cuando su ejercicio se realice respetando ciertos requisitos legales que nos asegurarán no tener ninguna observación por parte de los consumidores y poder ser objeto de una hoja de reclamaciones, las cuáles, si llegan a poner de manifiesto una aplicación inexacta de la ley, podrán implicar incluso la imposición de una sanción por los órganos de consumo competentes.

En caso de optar por ejercitar este derecho en nuestro establecimiento, cuestión bastante lógica a tenor de la voraz competencia existente, más acusada todavía en ciertos sectores, será obligatorio establecer los términos en que se puede realizar la devolución siempre de manera previa, clara y concisa para que el consumidor sepa a lo que se atiene al realizar la una compra en nuestro establecimiento.
Se habrán de precisar, por tanto, las condiciones para el ejercicio del derecho de devolución tal y como determina la Ley de Consumidores y Usuarios a través de su oferta comercial. Entre dichas informaciones, cabe determinar:
– El plazo para el ejercicio del derecho
– Si se devuelve el dinero o si solo se devuelve un vale por el importe correspondiente
Respecto del derecho de desistimiento obligatorio en caso de ventas online, el plazo para ejercitarlo será como mínimo de 14 días, sin perjuicio de que el empresario quiera determinar uno superior.