El término lobby proviene de los “encuentros” que mantenía el presidente Ulysses Grant en el Hotel Willard de Washington. Grant acudía todas las mañanas a leer el periódico mientras se fumaba un puro. Entretanto, los ciudadanos aprovechaban estas visitas al lobby del hotel para intentar influir en decisiones. De esta manera surgió una de las profesiones más demandadas hoy en día. Por tanto, la actividad de lobby es la actividad legítima realizada con la intención de influir en la formulación de políticas y en el proceso de toma de decisiones de las instituciones. Se calcula que en Estados Unidos y la Unión Europea existen alrededor de 10.000  y 5.000 lobbistas respectivamente.

Sin embargo, ¿cómo se puede realizar esta actividad a través de una empresa? Desde la Unión Europea se desprende un modelo semirestrictivo, debido a la existencia de un Registro de transparencia a nivel Europeo donde los lobbies pueden inscribirse. No obstante, existen lobbies no registrados, por lo que no es un modelo tan restrictivo como el estadounidense. Concretamente, el artículo 77 de la Constitución española establece que: “Las Cámaras pueden recibir peticiones individuales y colectivas, siempre por escrito, quedando prohibida la presentación directa por manifestaciones ciudadanas”.

Este artículo constitucional abre la posibilidad de una futura regulación jurídica de estos actores colectivos en España. Asimismo, la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, es la primera norma jurídica que se acerca a su regulación. Sin embargo, el legislador no ha querido profundizar en esta materia, quedando en España un vacío legal y una desinformación patente en este ámbito.

 

Pasos previos a la influencia

En primer lugar, cada empresa debe saber de antemano cuáles serán los condicionantes que influirán en su nicho de mercado, es decir, debe haber necesariamente una anticipación. Es preciso conocer qué actores políticos serán los responsables para poder influir desde el primer momento de forma oportuna. No se debe olvidar, que a menor desarrollo de una política pública más capacidad de influencia habrá.

Para medir la capacidad de anticipación se deben tener claros varios elementos:

  • Potencial: depende del volumen de nuestra empresa se podrá influir en un determinado nivel. Si nuestra empresa forma parte de un grupo empresarial, se podrá optar al más alto nivel gubernativo. No obstante, lo usual en la sociedad española, es la presencia de PYMES, por lo que habrá que atender a niveles inferiores.
  • Emergencia: se basa en la gestión de alianzas.
  • Medios de comunicación: se parte de una idea básica de la comunicación: la influencia y la susceptibilidad de la medida dependerá del tratamiento que de ella realicen los medios de comunicación.
  • Impulso final: relación directa con el poder político.
  • Resultado: nuestra petición o idea se ve reflejada en una determinada política pública.

 

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

Algunos de los elementos mencionados en el apartado anterior se encuentran también en la metodología recomendada para hacer lobby. En este gran campo de actuación, no existe una única manera de realizar esta actividad, así que, en este artículo, trataremos de señalar la más extendida y eficaz.

Cinco son los pasos que componen esta metodología. A saber:

1484171581_leanpubAnálisis del asunto

Deberá clarificarse cuáles son los riesgos y las oportunidades antes de realizar la actividad propiamente dicha. Para ello, el potencial de influencia, las variables políticas, económicas y sociales, el mapa de públicos, el grado de consenso en la sociedad, el calendario, las agendas públicas y las recomendaciones serán de especial importancia. Si no se realiza esta fase, será muy difícil que los pasos posteriores sean superados con éxito.

 

1485289868_f0f1Diagnóstico

Identificar el interés general y el mapa de influencia. En esta etapa se deberán detallar cuáles son nuestros objetivos generales y estratégicos. A diferencia de los objetivos generales, resultados a conseguir, los estratégicos serán las acciones que se deberán realizar para conseguir nuestros objetivos generales. A modo de ejemplo:

“Si somos los CEOS de una empresa de ciberseguridad, uno de nuestros objetivos generales puede ser que en la próxima legislación se incluya la obligatoriedad de mecanismos de seguridad cibernética para la protección de datos. Por tanto, un objetivo estratégico puede ser acudir a reuniones de empresarios de este sector o acudir a conferencias de la persona encargada de institucionalizar esta medida”.

Son fundamentales los términos y el tono que utilicemos, ya que tal y cómo establecen diversos autores, el encuadre (framing en inglés) sobre un determinado tema tendrá efectos importantes en el comportamiento de las personas. Este encuadre puede cambiar la percepción de los receptores del mensaje, y es aquí dónde nos interesa utilizar esta técnica. Un ejemplo para visualizar esta teoría: mientras que en Austria el número de donantes es muy alto debido a que los ciudadanos deben marcar una casilla para NO querer ser donantes, en Alemania el número de donantes es muy reducido, ya que los ciudadanos tienen que marcar específicamente una X para serlo.

El hecho de que los ciudadanos tengan que tener un comportamiento activo hace que decidan no participar, mientras que el hecho de que ya esté establecido favorece su participación.

 

1480432303_f0adAcción

Este apartado, junto con el anterior, conformará nuestra estrategia. Así, en el Plan de acción se agrupan, a su vez, tres tipos de planes diferentes: relacional, alianzas y medios.  Además, se debe  realizar un calendario que establezcan cuáles serán los tiempos y las fases a realizar.

 

factoresEvaluación

Deben realizarse indicadores que nos ayuden a valorar el éxito o fracaso de nuestra intervención. Toda esta información será recopilada en un informe final. Este informe debe contener una serie de conclusiones y recomendaciones que se puedan incorporar a próximas actividades.

No obstante, cabe señalar que, dependiendo del volumen de la empresa, la estrategia será de un mayor alcance, cobertura y tiempo. Cuando una compañía intenta influir en la toma de decisiones sin dedicarse exclusivamente a ello es actividad de lobby. Si su ocupación principal fuese presionar al poder político constituirían los denominados grupos de interés.

Las empresas que en España tienen más poder en la actividad de lobby son las medioambientales, las tecnológicas y energéticas. En el siguiente gráfico se recogen los sectores de las empresas que mayores actividades de lobby realizan:

 

empresaFuente: TRANSPARENCY REGISTER

 

sociedadEn conclusión, es conveniente resaltar que toda actividad de lobby es legítima, es decir, no guarda relación con los actos tipificados en el Código Penal. Estos actos serán delitos, principalmente catalogados como actos de corrupción. Si una actividad de lobby no es legal, no será lobby.

Por tanto, cualquier empresario que crea que su empresa tiene algo que aportar al ámbito público puede y debe realizar actividad de lobby, ya que como describe la Comisión Europea, la actividad de lobby aumenta la democracia y legitimidad en la toma de decisiones en tanto que un mayor número de voces son escuchadas y atendidas.