Durante los últimos tiempos, marcados por la Crisis Económica que lleva padeciendo nuestro país desde 2008, han sido muchos los hábitos, realidades y costumbres de las personas que se han modificado, especialmente en el aspecto monetario. Siendo por desgracia una consecuencia muy habitual de la misma el cierre de las empresas por motivos de insolvencia.

Para tales circunstancias el legislador español ha creado la figura del Concurso de Acreedores, recogida en la Ley Concursal, que sustituye a la antigua Ley de Suspensión de Pagos.

 

1479158853_f046¿Qué es un concurso de acreedores?

Esta figura jurídica se define como el procedimiento de ejecución colectiva por el que los diversos acreedores que un deudor en situación de insolvencia pueda tener, pretenden la satisfacción de sus créditos. Es decir se trata del procedimiento por el cual los acreedores pretenden el cobro de las deudas que tienen con el deudor cuya situación económica es precaria.

En este mismo sentido cabe destacar, que el termino insolvencia se refiere a la situación durante la cual el deudor no puede hacer frente a sus obligaciones económicas y que este estado insolvente puede ser presente o previsto en un futuro.

 

1482424469_user¿Quiénes pueden solicitarlo?

De lo anterior podemos extraer como a priori, parece que quienes más interesados pueden encontrarse en solicitar la declaración de un Concurso de Acreedores son precisamente estos últimos, si bien esta apreciación no es del todo correcta, pues la solicitud puede resultar muy beneficiosa para el propio deudor que de esta forma evita en gran medida la temida declaración de culpabilidad, que trae consigo unas circunstancias muy gravosas para la situación patrimonial de las personas encargadas y participes de la sociedad concursada.

Recibiendo distinta nomenclatura según lo solicite el deudor, Concurso Voluntario o si por el contrario quien lo solicita es alguno de los acreedores, en cuyo caso es conocido como Concurso Necesario.

De esta forma, se observa como la ley busca la protección de los distintos acreedores que pueda haber, ya que de otra forma, verían sus deudas pendientes de forma constante, sin esperanza de pago alguna. Creando incluso a tal efecto la figura de los Juzgados de lo Mercantil, los cuales gozan de competencia exclusiva y excluyente para conocer de todo tipo de procedimientos concursales.

 

1482425320_leanpub¿Quién administra el concurso?

Dentro de todo Concurso de Acreedores, existe una clara figura a la cual, la legislación le otorga poderes de dirección del concurso, no es otra que la Administración Concursal. Siendo esta la encargada de organizar el concurso y en alguno de los casos de sustituir a los propios administradores societarios, si el órgano juzgador estima que su actividad puede contravenir los intereses del Concurso, siendo este el pago de los acreedores.

Teniendo como objetivo el pago a los acreedores y la búsqueda continua de oportunidades que puedan llevar a la satisfacción de los créditos que contra la concursada se tienen. Asimismo es la encargada de realizar el Listado de Acreedores, también es quien realiza y autoriza en su caso la venta de las unidades de producción para hacer frente al pago de las deudas y quien en definitiva es responsable del buen devenir una vez concedido el concurso.

Un buen Administrador Concursal supone unas circunstancias y consecuencias mucho más beneficiosas para el concursado, tanto en cuanto es el encargado de dirigir el devenir económico del mismo, tras su nombramiento por el Juez.

 

1482424948_f03aEl orden de los créditos

Otro de los aspectos fundamentales a los cuales ha de hacerse referencia es a los créditos de los acreedores, entre ellos no todos son iguales, existiendo tanto privilegios generales como especiales y dándose prioridad especialmente a los salarios impagados a los trabajadores de la concursada, siendo esto así dada la precariedad que su impago supone no solo a los propios trabajadores sino también a las familias que los rodean.

 

1480625323_f0e3El derecho funerario y fines convencionales

En clara contradicción con aquellos que apodan poco cariñosamente al Derecho Concursal, como “Derecho Funerario”, el objetivo principal de la normativa no es el cierre de las entidades que no pueden hacer frente a sus deudas, sino que la pretensión primordial se trata de la subsistencia del tejido económico-empresarial de nuestro país.

Tal es la intención conservadora que se introducen dos figuras de gran importancia para el devenir del concurso, como son los Acuerdos de Refinanciación y los Convenios con los Acreedores.

El Convenio se trata un acuerdo negocial y procesal entre el concursado y sus acreedores por el que a cambio de quitas y esperas el primero se compromete a pagar a los segundos. Se trata por tanto de la forma prioritaria buscada por la ley para la resolución de un concurso, sin que ello obste la liquidación del mismo. Por el contrario, el Acuerdo de Refinanciación se basa en la obtención de una ampliación del crédito disponible por el deudor, mediante nuevas obligaciones u otras acciones, es decir aquel pacto, por el que el deudor consigue una mayor liquidez que le permite hacer frente a sus deudas.

Siendo estas dos, las formas convencionales de resolución de un procedimiento concursal, aunque si bien es cierto, pocas veces ocurre así en la práctica, siendo el resultado final más común la liquidación del concursado.

Por lo que una vez sentado el presupuesto del concurso (la insolvencia presente o futura), quien puede solicitarlo (Deudor y Acreedores), que órgano es el encargado de su llevanza (Juzgados de lo Mercantil) y su organización (Administración Concursal) y tras analizar las vías convencionales de terminación de un concurso (Acuerdo de Refinanciación y Convenio de Acreedores) toca ahora analizar dos aspectos clave por su importancia.

 

1479150617_f0f2La liquidación del concurso de acreedores.

El primero de ellos es la liquidación del concurso, la cual se fundamenta en la venta de los activos que pueda tener la concursada de cara a satisfacer los créditos que contra ella tengan los acreedores. Esta fase supone el fin del concurso que será dictado por Auto del Juzgado de lo Mercantil, sin perjuicio de que en caso de que aparezcan bienes posteriores o mejor fortuna del deudor, se pueda reabrir el propio Concurso de Acreedores para la satisfacción de los créditos que pudieran haber quedado sin cumplimentar de forma previa.

 

1482430364_f012Las personas físicas y la ley de segunda oportunidad

El segundo y último punto a destacar es una posibilidad de reciente acogida en nuestro país y que supone un gran adelanto dada la realidad personal que se esconde tras todo este tipo de procedimientos, la posibilidad del concurso de persona física en conjunción con la llamada Segunda Oportunidad, vigente en nuestro país desde el año 2015.

Especialmente pensado para aquellas personas sobre endeudadas a título personal por el devenir de sus actividades económicas como pueden ser los socios de las PYMES o los propios autónomos cuya sociedad se ve en concurso.

Dicho trámite se prevé especialmente para aquellas personas físicas que por cualquier circunstancia bien sea a causa de un concurso de persona jurídica previo o por cualquier otra causa, sean incapaces de hacer frente a sus deudas, posibilitando la solicitud de concurso de persona natural o física con el fin de reestructurar su deuda obteniendo de forma inmediata la paralización de pagos y ejecuciones en curso.

Este último punto debemos ponerlo en estrecha relación con la llamada Segunda Oportunidad, la cual supone la posibilidad de exoneración del pasivo insatisfecho específicamente previsto para las personas físicas. Así aquellas personas físicas que cumplan una serie de requisitos basados en la buena fe, tras la finalización del concurso y estando aún pendiente de pago parte de las deudas, pueden ver canceladas las mismas.

Esta figura supone por tanto el perdón de todas las deudas restantes para la persona física concursada, de forma que pueda realizar cualquier actividad económica del tipo que sea, sin que las deudas económicas del concurso prexistente les “persigan”.

 

1479150652_f086Por lo que a modo de conclusión podemos asegurar que si bien el Concurso de Acreedores supone el gran temor de cualquier empresario de nuestro país, dentro del mismo existen varias alternativas que no necesariamente suponen el fin de la empresa y que en muchas ocasiones puede suponer la salvación y reflote de la propia concursada, siempre que se encuentre bien aconsejada por profesionales especializados y en manos de un buen Administrador Concursal.