Las obligaciones formales en materia de facturación, tipificadas en el Real Decreto 1619/2012, de 30 de Noviembre, por el que se aprueba el Reglamento son un requisito imprescindible para la deducibilidad de los gastos y de las cuotas del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Hay que tener en cuenta que para poder deducirse las cuotas de IVA, las facturas a presentar deben tener los requisitos regulados en los artículos 6 y 7 del Reglamento citado; en caso de no cumplirlos, conllevará la imposibilidad de la deducción del gasto o de las cuotas de IVA contenidos en las mismas.

Actualmente, existen dos tipos de facturas: las completas y las simplificadas.

La diferencia fundamental entre ambas es el contenido exigido; si bien es cierto, que hay ciertos requisitos que son comunes a ambas, a saber:
– Número y, en su caso, serie de la factura.
– La fecha de emisión de la factura, así como la fecha en la que se haya efectuado la operación, siempre que esta sea distinta a la de expedición.
– El NIF y la razón social del emisor de la factura, y su dirección.
– Identificación de los bienes y/o servicios.
– Tipo impositivo
– Contraprestación total de la operación.

Además, de los requisitos recién expuestos, a efectos de requisitos formales de deducción de IVA, se exigen de igual manera el cumplimiento de otros:
En las facturas simplificadas – que sustituyen a los tiques – deberán constar también:
– El NIF y el domicilio del destinatario
– Y, la cuota de IVA repercutida, que deberá aparecer por separado.

Por su parte, en las facturas completas, deberán aparecer, a su vez, los siguientes datos:
– El NIF y el domicilio del destinatario, en concreto:
a. en entregas intracomunitarias de bienes (EIB).
b. en operaciones en los que se produzca inversión del sujeto pasivo (ISP)
c. y en las operaciones que se entiendan realizadas en el territorio de aplicación del impuesto y el empresario o profesional obligado a la expedir la factura esté establecido en dicho territorio.
– La descripción de la operación completa, es decir, detallando todos los elementos necesarios para la determinación de la base imponible del IVA. Hay que especificar el precio unitario sin impuesto así como cualquier descuento o rebaja que no esté incluido en el precio unitario.

– Además, también habrá que incluir si se da alguna de las siguientes circunstancias, a modo de ejemplo siendo las más comunes:
i. cuando sean operaciones exentas y otras que no lo estén;
ii. cuando se produzca la inversión del sujeto pasivo
iii. operaciones sujetas a distintos tipos de IVA.
iv. si es de aplicación el régimen especial del criterio de caja.
– Y, la cuota de IVA repercutida, que deberá aparecer por separado.

Por lo tanto, es de vital importancia que las facturas de cada operación realizada – entregas de bienes y/o prestaciones de servicios – deben estar documentadas con todos y cada uno de los requisitos exigidos para evitar cualquier riesgo y tengan plena efectividad en el ámbito