Con el paso del tiempo es habitual plantearse cuál será el destino de nuestros bienes y derechos cuando ya no estemos. Para dar respuesta a tal cuestión debemos recurrir a los distintos mecanismos que el ordenamiento jurídico pone a nuestra disposición, en el que encontramos los siguientes:

  1. Sucesión testada
  2. Sucesión intestada

 

1484171028_f044¿Qué diferencia la sucesión testada de la intestada?

Antes de abordar la diferencia es importante definir a qué nos referimos con la palabra sucesión: en términos generales, se ha de entender como el conjunto de normas que regulan la adjudicación de los bienes del fallecido.

La sucesión testada supone que el desenvolvimiento de la sucesión se produzca atendiendo a las preferencias del testador, siendo plasmadas de forma previa en testamento.

La intestada supone que la adjudicación de bienes y derechos del caudal hereditario se produzca conforme a un “orden” prediseñado por el legislador, que regirá en defecto de sucesión testada, esto es, de testamento.

 

1479158853_f046¿Qué beneficios tiene otorgar el testamento?

El principal beneficio radica en la posibilidad de plasmar la última voluntad del testador. Además, para tranquilidad del lector, cabe decir que su otorgamiento es plenamente revocable. Por lo que, si hemos dejado un reparto de bienes que por el transcurso del tiempo y por la evolución de las relaciones familiares deja de expresar nuestras preferencias, podemos dejarlo sin efecto.

Desde el Consejo General del Notariado, han tratado este tema y abordan la trascendencia que tiene el otorgar testamento.

Si bien, en caso de que optemos por su otorgamiento, sólo será un abogado especialista en derecho de sucesiones quien plasme verdaderamente nuestra voluntad, atendiendo a las herramientas que el ordenamiento jurídico pone a su disposición.

 

1485554389_f022¿Pueden concurrir en una misma sucesión la testada y la intestada?

La respuesta es afirmativa. Dicha situación podrá producirse en aquellos casos en los que el testamento otorgado no incluya todos los bienes y derechos que constituyen la esfera patrimonial del causante.

Tal situación puede ocasionarse intencionadamente por la propia voluntad del testador de excluir ciertos bienes de la sucesión testada, o bien de forma fortuita, en la medida en que tras el fallecimiento del causante aparezcan bienes cuya titularidad era desconocida por el propio testador.

Ante dicha tesitura, como se aprecia, nos encontraríamos ante una compatibilidad de sucesión testada e intestada. Ello supone que los bienes adjudicados por testamento seguirán su curso a las personas para ellos designadas. Si bien, para los bienes sobre los que no se ha dispuesto, se abre la sucesión intestada.

 

1485545159_f0e8¿Cómo repartir la herencia si no hay testamento?

Como ya hemos especificado, si no hay testamento para ninguno de los bienes y derechos que conforman el patrimonio del causante o cuando alguno no se encuentre expresamente incluido en el mismo, nos encontramos ante la denominada sucesión intestada, también conocida como “sucesión legal”.

Se aprecia cómo en defecto de testamento se hereda igual, pues se produce un llamamiento legal a favor de los familiares más próximos del causante. El orden intestado sería el siguiente, y lo encontramos en el art. 913 del Código Civil:

  1. Hijos y descendientes. Línea recta descendente.
  2. Padres y abuelos. Línea recta ascendente.
  3. Cónyuge.
  4. Línea colateral, segundo grado.
  5. Parientes colaterales en tercer y cuarto grado.

Como se aprecia, nunca se va a producir un llamamiento a parientes por afinidad, pues sólo se incluye a los parientes con los que mantenemos vínculos de consanguinidad.

En base al orden dispuesto se va acudiendo a cada pariente. Así, si no existen hijos ni descendientes acudiremos a los padres y abuelos y, en defecto de éstos, al cónyuge supérstite.

No deja de resultar sorprendente la voluntad del legislador; aun habiendo contraído matrimonio el causante, en ausencia de testamento, tendrían prioridad los hijos y descendientes, e inclusive los padres, antes que el cónyuge.

 

fiscalidad¿Qué ocurre si no existen sucesores atendiendo al orden previsto?

Se trata de una de las cuestiones más controvertidas de nuestro sistema hereditario actual. Así pues, aun existiendo parientes, si no concurre ninguno de los citados, la herencia no puede adjudicarse y los bienes y derechos en cuestión tendrían como destinatario al Estado, en la medida en que la herencia se encuentra “vacante” al no existir herederos en los términos legales citados.

 

start up¿Qué hay que hacer para comenzar a repartir la herencia?

Para llevar a cabo la partición hereditaria y la adjudicación de los bienes y derechos, habremos de solicitar el certificado de defunción y el de últimas voluntades, con el objeto de conocer si el causante otorgó o no testamento y, en caso afirmativo, ante qué notario.

A continuación, habrá que proceder a la declaración de herederos, esto es, una lista detallada de todos los que han sido llamados a la apertura de la sucesión desde un punto de vista nominativo.

Seguidamente, habrá que realizar inventario y avalúo de los bienes y derechos que conforman el caudal hereditario y cumplimentar en un cuaderno particional los que se adjudican a cada heredero.

Resulta muy recomendable la actuación de un abogado especialista en la materia para realizar dicho trámite, pues es en esta formalidad donde suelen surgir más controversias familiares, sobre todo en sucesión intestada.

Finalmente, se requerirá el abono del Impuesto de Sucesiones y Donaciones mediante la cumplimentación del modelo 650 de la Agencia Tributaria.

 

sociedadTras todo lo expuesto, desde Grupo LaBE recomendamos otorgar testamento para que, tras la muerte, queden manifiestas nuestras preferencias en el último destino de nuestros bienes y derechos. Además, es importante recalcar que existe un amplio abanico de modalidades de testamentos, pudiendo así escoger aquel que más se adecúe a nuestras necesidades.