1479422064_f015Los préstamos multidivisa

Desde Grupo LaBE somos conscientes de la importancia que tiene en nuestra sociedad el derecho financiero. Por este motivo, este artículo pretende realizar un análisis sobre los préstamos multidivisa así como ofrecer cauces jurídicos para solventar los problemas que pudieran acarrear.

Los préstamos multidivisa son instrumentos derivados que se encuentran  regulados por MiFID. MiFID (Markets in Financial Instruments Directive) es una directiva europea que regula la prestación de servicios de inversión y, por lo tanto, afecta directamente a la forma en que las entidades de crédito o empresas de inversión informan, asesoran o venden productos financieros a sus clientes o potenciales clientes. Esta directiva está vigente desde el 1 de noviembre 2007 y tiene como objetivos, entre otros: proteger al cliente, regular el comportamiento de la entidad financiera e incrementar la competencia entre las entidades financieras.

Entre los préstamos multidivisas los más usuales son las hipotecas, en dónde el cliente contrata la hipoteca en euros pero las cuotas y la cantidad a amortizar se recalculan periódicamente en la divisa elegida.

Aunque pueden ser considerados productos habituales y ordinarios, lo cierto es que según establece la MiFID exige unos deberes especiales de información al cliente. En este mismo sentido el Tribunal Supremo tiene declarado que el derecho a la información en el sistema bancario y la tutela de la transparencia bancaria es básica para el funcionamiento del mercado de servicios bancarios y su finalidad tanto es lograr la eficiencia del sistema bancario como tutelar a los sujetos que intervienen en él (el cliente bancario), principalmente, a través tanto de la información precontractual, en la fase previa a la conclusión del contrato, como en la fase contractual mediante la documentación contractual exigible.

La problemática surge cuando la divisa elegida se fortalece con respecto a la moneda en la que se calcula el tipo de interés.  Es decir, si el tipo de interés se calcula teniendo en cuenta el euro y éste se devalúa, el cliente soportará una carga económica mayor que si su préstamo se amortizara en euros.

 

1479421960_f155¿Cómo se puede evitar el perjuicio económico?

Actualmente, son muchos  tribunales los que han resuelto casos sobre esta materia a favor del particular frente entidades bancarias. Así podemos encontrar, sentencias de todos los órdenes jurisdiccionales como la Sentencia núm. 125/2015 de 19 junio del Juzgado de Primera Instancia núm. 3 de Barcelona o la Sentencia núm. 323/2015 de 30 junio del Tribunal Supremo (Sala de lo Civil).

En ambas sentencias, los tribunales acuden al deber de información que deben ofrecer los bancos tal y como recoge la directiva europea enunciada. El deber de información responde al principio general: “Todo cliente debe ser informado por el banco, antes de la perfección del contrato, de los riesgos que comporta la operación especulativa de que se trate”. Así, la directiva europea diferencia tres tipos de clientes:

  1. Contrapartes elegibles: Son clientes especializados que no necesitan ningún tipo de protección, dado su conocimiento y experiencia.
  2. Clientes profesionales: Se presume que tienen la experiencia y los conocimientos necesarios para comprender y asumir los riesgos que implican los servicios de inversión o los productos financieros que desean contratar.
  3. Clientes minoristas: Son el resto de clientes, y disfrutan del máximo nivel de protección con la finalidad de que pueda tomar decisiones informadas sobre sus inversiones.

Si usted es un cliente minorista debe saber que sus derechos son los siguientes:

  • Derecho de información en relación a la naturaleza y riesgos de los instrumentos financieros, centros de ejecución de órdenes, incentivos, gastos y costes asociados a la contratación o al servicio prestado.
  • Derecho a conocer la política de mejor ejecución, política de conflicto de interés, y política de salvaguarda de activos.
  • Derechos a que los contratos realizados por la entidad bancaria así como las órdenes ejecutadas en su nombre por la entidad bancaria figuren en los registros correspondientes.

En otras palabras, el deber de información supone que estos derechos deben ser comprendidos realmente  por el cliente que va a contratar el producto financiero, pues de no ser así  podría conllevar la anulación o nulidad del contrato.

Para que el contrato pueda ser anulado o nulo es necesario que:

  1. El consumidor no perciba que se trata de una cláusula que define el objeto principal del contrato.
  2. No esté identificado con claridad que la cláusula incide en el contenido de su obligación de pago.
  3. El consumidor no tenga conocimiento real y “razonablemente completo” de cómo opera la cláusula en la economía.
  4. Las cláusulas se encuentren “enmascaradas entre informaciones abrumadoramente exhaustivas que dificulten su identificación.
  5. El consumidor no pueda comparar las distintas ofertas y alternativas con la información obtenida.

 

1479150652_f086Conclusiones

Durante  la crisis económica fueron muchos los contratos en los que se incluyeron este tipo de cláusulas. Sin embargo, es ahora cuando los tribunales comienzan a dictar sentencias relativas a los préstamos multidivisas.

Por tanto, los primeros pasos que debe realizar si desea cancelar su préstamo multidivisa es acudir a su banco. Si la entidad no le ofrece ninguna solución, debe acudir a la vía jurídica. Nuestros abogados fiscalistas analizarán si el contrato fue realizado mediante vicio del consentimiento por error o dolo. Una vez analizado dicho contrato con la realización de un informe se decidirá si se debe acudir a los tribunales civiles para solicitar la anulabilidad o nulidad de la cláusula o del contrato.

Si usted cree que ha sido víctima de alguna de las irregularidades aquí expuestas, no dude en contactar con nosotros.