A la hora de crear un negocio, una de las primeras decisiones será adoptar el tipo de sociedad y la forma jurídica que le daremos a la misma. Surge la duda a la hora de la elección entre sociedad limitada, sociedad anónima, sociedad cooperativa u otro tipo de sociedad.

No es una cuestión baladí, ya que la forma jurídica se deberá elegir después de analizar las diferentes circunstancias y características empresariales que rodeen a la futura sociedad. Por tanto, desde Grupo LaBE recomendamos realizar el análisis a través del Plan de Negocio de la sociedad y llegando a un consenso entre los socios sobre la elección del tipo de sociedad.

Para afrontar dicha elección deberemos evaluar una serie de cuestiones importantes como son la actividad a desarrollar, el número de socios que formarán parte del capital social, el capital inicial así como su cuantía y el rigor del funcionamiento de la sociedad y sus administradores.

 

1479158853_f046Sociedad Limitada (SL o SRL)

Es la elección más recurrente a la hora de elegir el tipo de la sociedad, ya que exige el menor del desembolso para conformar el capital social. Otra característica para su elección se debe a que la responsabilidad de los socios se limita al capital aportado. Además, nivel burocrático, existen menos requisitos exigibles que en otro tipo de sociedades.

Por otro lado, cuando el número de socios es uno o menor de 50 se trata de la forma jurídica predominante, al permitir a los propios socios compaginar ese rol con el de trabajadores. Dichos socios pueden conformar sus órganos de gestión, y llevar a cabo el gobierno de la sociedad.

Cabe destacar que la propia Ley de Sociedades de Capital permite adaptar los estatutos sociales de las sociedades a las necesidades de la entidad, como por ejemplo remunerar el cargo de los administradores o romper la proporcionalidad del derecho de voto.

Otro aspecto destacable radica en aquellas constituciones de sociedades aportando elementos no dinerarios. La ley permite no acudir a expertos independientes para valorar y verificar dicha aportación.

Es una elección muy instaurada en aquellos negocios que requieren poca inversión o son de poca envergadura en cuanto a financiación o inversión se refiere.

Pero no todo son ventajas en las sociedades limitadas ya que existen algunas desventajas que hay que describir, como puede ser el acceso a financiación por tener un patrimonio neto mínimo. También se trata de sociedades cerradas donde sus participaciones no pueden ser transmitidas de forma libre, debe estar definida su titularidad y es difícil que un socio foráneo pueda acceder ya que los socios tienen derecho preferente de suscripción.

En resumen, para aquellas sociedades con pocos socios (o si es una sociedad familiar), con un capital inferior a 60.000 euros (las denominadas PYMES) y buscando una optimización en los costes de su constitución y funcionamiento será recomendable elegir el tipo de sociedad limitada.

 

1479158853_f046Sociedad Anónima (SA)

Este tipo de sociedad se deberá elegir cuando se quieran desarrollar algunas actividades reservadas por la Ley de Sociedad de Capital, como pueden ser una sociedad Gestora de Fondos de Pensiones, Seguros, Sociedades Bancarias, etcétera.

Son sociedades que buscan salir en un mercado de cotización de valores bursátiles, donde los socios no son partícipes de la gestión de la sociedad y la movilidad de su capital se prevé elevada. Existe una independencia entre los administradores de las sociedades anónimas y los socios, por tanto los encargados de la gestión serán gestores especializados y ajenos a los intereses particulares de los socios.

La elección de una sociedad anónima también tiene la ventaja de poder obtener financiación a través de una ampliación del capital social con la nueva entrada de socios, ya que en este tipo de sociedades es más sencillo su acceso que en las sociedades limitadas, debido a que la trasmisión de las acciones es libre.

Otro aspecto fundamental en la preferencia a la hora de crear una sociedad anónima es optar a financiación, contratos o concursos públicos, ya que la Administración Pública sólo concede este tipo de opciones mercantiles a las entidades con forma de sociedad anónima.

Dentro de las desventajas en la decisión de optar por una sociedad anónima se encuentra el importe mínimo requerido para su capital social: 60.000 euros divididos en acciones, aunque sólo se exige el desembolso de una cuarta parte en el momento de la constitución.

Otro aspecto desfavorable para su elección es la alta exigencia en términos de burocracia y el coste de la misma, para su fundación, creación de estatutos o modificación de la organización.

Desde nuestro departamento fiscal aconsejamos elegir un tipo de sociedad anónima siempre que nuestra empresa tenga un gran volumen de negocios, se quiera optar por optar alguna financiación pública, se tenga un gran número de socios o una gran cantidad de dinero en el momento de su fundación.

 

1479158853_f046Sociedad Cooperativa

Son sociedades constituidas entre personas con las mismas necesidades de creación de un negocio. Es un tipo de sociedad donde la propiedad y la gestión de la empresa recaen en los propios trabajadores, que son los socios fundadores. Su responsabilidad se limita al capital aportado en el momento de la constitución y dicho capital es variable, ya que se estipula en los estatutos.

Las sociedades cooperativas son una forma de comenzar una actividad que permite ocupar el puesto de socio a la vez crea un puesto de trabajo.

La toma de decisiones será de forma democrática, puesto que todos los socios deben participar en el proceso de decisión.

Cabe destacar que existe una gran gama de bonificaciones fiscales para este tipo de sociedades.

Una de las limitaciones para poder crear un tipo de sociedad cooperativa es la exigencia de un mínimo de socios en la fundación. Como regla general deberán existir tres, aunque algunas comunidades lo rebajan a dos.

Otra desventaja es la dificultad para acceder a fuentes de financiación debido a imagen que este tipo de sociedades tiene ante las entidades financieras. Junto a ello existe la dificultad para la contratación de personal no socio, ya que existen límites para la misma y desde la administración pública se exige llevar muchos ejercicios activos para poder contratar con ella.

Por tanto, este tipo de sociedades es aconsejable cuando queramos introducirnos en un sector con baja probabilidad de riesgo con varios socios de confianza y donde el trabajo recaiga en los propios socios.

 

sociedadEn resumen, la elección del tipo de sociedad debe ser un estudio detallado sobre las características de nuestro negocio para poder optimizar la elección y elegir la que más acorde nos convenga. Desde Grupo LaBE estaremos encantados de asesorarte y realizar un estudio a tu medida.